lunes, 24 de octubre de 2011

Dance With Me, Quetzal




El mundo es una pira funeraria, y todos somos palillos de madera. Baila conmigo, dancemos sobre las cenizas de nuestros hermanos , dejemos que la música viaje sobre los kilométricos restos de almas en perpetuo estado de combustión. No hay nada que perder cuando todo está perdido, no hay nada que ganar cuando el juego se ha acabado, pero nada importa, bailemos en los restos del absurdo. Los cadáveres son nuestros acompañantes en la pista, baila conmigo, enséñanos los pasos que aprendiste en las noches oscuras de insomnio, las de intensa actividad en un tenebrosos pasillo. Bailemos en tus pesadillas de ojos abiertos, ya que tus sueños me están vedados. Bésame con tu veneno de serpiente, aunque hayamos nacidos intoxicados de todas maneras. No le tengo miedo a la noche eterna, nací ciego. Los gritos interminables de agonía no me inquietan, estoy sordo. No esperes hallar en mis labios palabras de consuelo, porque siempre he sido mudo. Pero bailemos, adelante, no hay nada que perder. La Serpiente se ha tragado su cola, y nos hemos convertido en partículas caóticas colisionando en el infinito, hasta que todo lo que alguna vez fue y nunca será estalle en pedazos. 

Somos polvo estelar vagando en el vacío. Bailemos, hasta que se consuma el Sol. 

Baila conmigo, aunque sea una última 

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Hola, soy Mister Katcandy y mi primer deber como heterónimo y personalidad alterna de Miss Anairo es cuidar de este espacio e intentar que ustedes crean que lo que ella escribe vale la pena.  Ahora mismo se encuentra descansando después de un largo viaje y en estos últimos días llega al hotel muy agotada de caminar por  todos lados, ya que no le parece divertido conocer una ciudad en un auto. Resultado: pies adoloridos, muchas fotos y ganas de tener más tiempo para conocer otros lares del país, aunque ya renunció a la idea de ir a una playa en vista de que el viaje de placer también es uno de negocios y el tiempo se le escapa como arena en el mar.

Ah, y claro, está en un estado de confusión estúpidamente irracional con respecto a sus sentimientos hacia cierta persona que, pese a conocer desde hace más de un año, empezó a importarle más o menos desde hace unos meses. Pero eso a mí me importa muy poco, que ella además de quitarme un ojo y ponerme un dulce me negó la posibilidad de un corazón, así que no entiendo muy bien sus problemas emocionales y me conformo con actualizar sus página, porque deseo que me recompense con más chocolate que una cena de Willy Wonka.

Saludos, humanos, que eso de besos halógenos y estupideces no está en mi contrato.