domingo, 5 de noviembre de 2017

5th of November



"El nacionalismo de los de arriba sirve a los de arriba. El nacionalismo de los de abajo sirve también a los de arriba. El nacionalismo, cuando los pobres lo llevan dentro, no mejora: es un absurdo total". 

Bertolt Brecht (1898-1956), dramaturgo y poeta alemán.



viernes, 13 de octubre de 2017

Drácula


Después de leer la carta del Doctor Serwad, el cuerpo de Jonathan sufrió una sombría transformación. A medida que leía, su semblante viraba de la palidez londinense a una pared blancuzca e impertérrita, a diferencia del resto de su anatomía que, entre la paradoja de la tensión muscular y las sacudidas esporádicas de sus manos que temblaban; parecía que luchaba con todas sus fuerzas contra los espasmos nerviosos que le obligarían o a soltar o bien- y esto probablemente sería lo mejor- a desmenuzar la carta en un arrebato incontrolable. 

Una vez pudo recuperar cierto dominio de sí mismo, me extendió la carta. Yo me encontraba paralizada de sorpresa ante una transformación tan súbita en el temperamento generalmente sosegado de mi esposo. De hecho, más que sorprendida y siendo completamente honesta con este diario que ha sido mi compañero durante tantas décadas, la palabra sorpresa no sólo es inexacta, sino falaz: lo que sentí fue horror. Un horror tan familiar como lejano, que regresó de las brumas del tiempo de la misma forma que un barco abandonado podría estrellarse contra las rocas de la bahía. 

Tomé la carta, sin embargo no tuve tiempo de leer siquiera la fecha, porque al instante Jonathan, con una voz pequeña y lúgubre, como él mismo en ese instante, resumió todo cuanto deparaba la misiva: 

-La pesadilla está aquí de nuevo, Mina.


lunes, 25 de septiembre de 2017

Stamina



  En este momento se mueve; el segundero, por los colores del espectro, en un amplio arcoíris, se desliza entero y toma las curvas según su entendimiento. En cuanto está cerca de alcanzar el cielo  recuerda que es hacia arriba, no su inverso, pero como desciende por el anverso, su verso se hace minúsculo y ceja así su empeño. Al llegar abajo...¡No me lo creo!

Una vez  tocado fondo, dice, solo queda seguir subiendo.