miércoles, 16 de noviembre de 2016

Marionette



Siluetas danzan contra la pared
toman el aire y lo tornan color
donde habitan difusos matices 
de un clima grisáceo, 
llenan con el arcoiris de sus pasos 
un verso que nacido de la tinta negra, 
al trazarlo pintó el río carmesí de mi yugular.

Podría enseñarte mis heridas; su poema,  nuestras estrofas,
mas las siluetas ahora detienen su bailar.
Al retornar la quietud, 
 se ve la calma que en ellas anida
y la mímica sombra de sus andares

A contra luz, no son distintas a
los huesos de astilla y la carne de trapo
de los que me enorgullezco cuando
al contemplar la faz del Gran Titiritero,
pueda amputarme la vida
que tejen sus hilos,
vengándome de sus caprichosos malabares
y ser 
madera putrefacta, ojos de botón,
miembros baldíos de utilidad o
significado a los del
Poeta.

Él me contempla con incredulidad,
un deje de sorna,
preguntándose
qué será de mí, a dónde iré sin la delicada,
la hábil
guía de sus dedos.

Lástima, qué lástima que
en mi desmayo de títere no se desmayen también
los hilos que cierran mi boca.

Y ya inmóvil y deshecha, pueda gritarle  que
al mi alma soltar sus amarres, poco queda de mí
en aquella mueca infantil.

"Marioneta..."