viernes, 25 de diciembre de 2015

Frío, frío, frío...



La misma sensación. El mismo glaciar quebrándose entre mis costillas, tu aliento exhumando las penas que no creí inmarcesibles y el viaje indeseable en el tiempo, atrás, atrás, cuando nos encontrábamos frente al espejo.

Con una mano en el sexo y otra golpeando al cristal.
Me hielas cuando quemas.
Caliente, muy caliente...allí, ah.