martes, 10 de septiembre de 2013

Stassacoeur


Abrigo ciertas palabras agridulces  qué decir en días de tan extenuante hastío.

He conocido el mundo de lo sensual; primero torpe, luego fieramente hedonista, dado que el cinismo me nació de un anhelo intangible guardado en la ignominia de éste cofre marchito; detrás de los huesos. 

Dígase un corazón desflorado.

Había probado ad nauseam borrar huellas dactilares por fricción de pieles menos loables en mis labios. En esto de los sentimientos, el teatro se me ha dado bien como escape sutil y romántico a la realidad más elemental: he roto otros seres hasta astillarse el alma, sin que me importara casi mi soberbia faraónica.

"I used to use you", decía cual quiróptero a mariposas, abejas, escorpiones, escarabajos y a heterogéneas criaturas de seis patas.

El Único al que he besado su sombra en el asfalto, es el mismo que logró quebrar mis latidos en chillidos de angustia negra.

Solo a Él, fragmentado en miles de recuerdos que se acomodan en mi psique sin apenas advertirlo; le he amado con devoción e idolatría primitiva.

Permítanme presentarme como Rompecorazones, si es que merecen ser presentadas las cenizas sin urna de un fenecido. Últimamente, a fuerza de recordarle con alevosía, soy testigo del aniquilamiento malhadado de mi sentir al ansiar tierno sopor en sus brazos.