jueves, 6 de junio de 2013

L'Héritage du Mal I

         


  El batido de las alas de los cuervos anunciaba la inminente tormenta, la cual cabalgaba sobre el viento a toda velocidad, cruzando las montañas, los bosques y los campos de cultivo. Los campesinos seguían trabajando diligentemente y con prisa, aunque en sus ánimos se agitaban inquietudes de toda índole y tenían la convicción de que tal fenómeno era un mal augurio para el evento que se celebraría en el palacio.

            Karl observó al Árbol de la Sangre Azul y, a lo lejos, divisó tres sombras negras arremolinándose entorno a él: cuervos, dando vueltas alrededor de un árbol milenario, testigo atemporal de todas y cada unas de las generaciones que habían gobernado esas tierras. Karl cerró sus párpados arrugados al mismo tiempo que una de sus manos, ennegrecidas por la tierra, se deslizaba debajo de la camisa vieja y remendada para buscar consuelo en un trozo de madera.

-Padre Nuestro, te imploro que nos guardes de todo del mal que se avecine.- dijo entre murmullos antes de comenzar una oración.

      La cruz no contestó nada, y la lluvia estalló justo cuando se anunciaba el inicio de la coronación del Príncipe Bastien, Lord Tempestad.


Foto: Bartek Borowiec, de REBEL Models.