domingo, 26 de mayo de 2013

Requiem por Phillipe.



No eres más que un canto, onírico y lejano, resbalando en azarosa lluvia de posibilidades desperdiciadas. O debería hablar en el más perfecto de los pretéritos, puesto que eras la mágica sorpresa entre los capullos primaverales, y hubieses sido el centro de nuestros planes en el estío. De no ser por las inexorables alas de la Tragedia, te encontraría románticamente dando vueltas en círculos y peleando con tu hermano en un afán instintivo, animal, pero que escondía un motivo sencillo: las ganas de abrirte al mundo más allá del hermetismo de cristal, así el Universo exigiera sangre para secundar tu atrevimiento. Aceptaste el desafío, porque vivir significa un sinfín de elecciones, y entre ellas, vivir tu vida. Eras necesario, querido y tenías tu lugar en el mundo, Phillipe, y ahora serás la cálida sonata que me ayudará a no olvidarte en el invierno, por los siglos de los siglos.

Él te tenga en su gloria, perdida criatura.

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  Palabras tristes para un alegre caos de manchas negras y blancas. Para algunos no eras más que una rata, pero yo siempre te llamé roedor. Hay muchos ratones, pero ninguno tan valiente, estúpido e intrépido como tú, Príncipe Mestizo, y pese a que no soy ni seré nunca fan de Harry Potter, siempre seré una defensora tuya.

Descansa en Paz, Phillipe (Marzo 2013-Mayo 2013).