martes, 16 de abril de 2013

El Atrapa Sueños




                 Tejiendo la red del atrapa sueños, va dejando escapar una a una de mis pesadillas, haciendo de las noches de duermevela una vigía constante. Cuando brilla el sol, las nubes son almohadas donde soñar despierta con tan solo una noche de descanso.
            Cuando me atrevo a cerrar los ojos, el mundo se tiñe de espectrales matices hasta que me sorprende el alba con los ecos de mis gritos. Los intentos por contar hasta cien me convencen de la infinidad de los números, hasta que por milagro o infortunio logro morir en un reposo, breve como un parpadeo. Esa es la excepción, la regla es elegir entre los terrores nocturnos y las tonalidades del cielo. Le he dado nombre a todos los azules, rosas, naranjas, amarillos y rojos que conforman las horas malditas del ocaso al amanecer.
            Me encuentro en el centro de la red del atrapa sueño. Puedo observar las plumas, las cuencas y los espacios insondables entre los viscosos hilos. Veo a la araña dirigir sus monstruosas ocho patas y sus incontables ojos en mi dirección, con sus fauces temblando de excitación a medida que se acerca a mí. No creo estar soñando.

---------------------------------------------------------

Mil años sin publicar, pero en mi defensa puedo decir que la cosa en Venezuela ha estado complicada. Me he despegado poco de los periódicos y de la TV,  puesto que allí es dónde se puede apreciar mejor el grave conflicto interno causado por la polarización del país. Como consecuencia, a internet solo le dedico unos breves instantes, como ahora, pese a estarme perdiendo de las patéticas declaraciones de uno y otro bando.

Yo soy optimista, y mientras tenga a manos lápiz y papel, puede que deje a la posteridad una breve descripción de los hechos graves y violentos que, estoy segura, solo están aguardando el momento apropiado para manifestarse.