miércoles, 4 de julio de 2012

Su cercanía


      
     Pasamos de las primaveras de miradas tiernas y citas bajos las flores del cerezo, a estos veranos donde el fuego astral se confunde con la llama encendida por fricción de nuestros cuerpos. Y tras meses de florido verdor, de girasoles y tulipanes; nos acostumbramos a mirar orquídeas y escuchar golondrinas, hasta que el crepúsculo invitaba a bailar un vals o un tango.

¿Cómo no pudimos ver la llegada del otoño?

     Cautivados por la melancólicas tonalidades amarillas, ocres y doradas ignorábamos a aquellas hojas que el viento comenzaba a separar de sus ramas. En algún punto dejamos de tomarnos de las manos y de hablar de promesas eternas.

Como las espinas de rosas ya marchitas.

       Para cuando llegó el invierno, eramos sombras paralelas buscando a otro ser lejano y etéreo; para volvernos brújulas contraria. Tu norte no era mi norte, mi frío era más frío que el tuyo. Nuestro mundo polar, mientras seguíamos pretendiendo que todavía quedaba algo de brillo en el cielo.

Yo nunca estuve tan lejos de ti que estando...justamente a tu lado.

-----------------------------------

Cada vez que leo algo de Sperant , me encuentro conmovida, maravillada o simplemente sorprendida por la variedad y la calidad de sus textos . Si en algún momento decide publicar sus escritos, puede contar conmigo para comprar varios libros y distribuirlos descaradamente entre mis amistades, los cuales me recriminaran que los obligue a leer. Exagero: en cuanto saque el látigo, todos se portarán bien.


(Ignoren lo último que dije: es totalmente cierto)

No obstante, con Su lejanía, me pasó algo curioso: recordé una palabras que había anotado meses atrás en una libreta: las últimas del este texto. Y después, escribí esto.

Tal parece que la Musa se esconde en todas partes, y sale de mi closet a horas inciertas y con intenciones desconcertantes.

Besos de neón a todos.