jueves, 1 de marzo de 2012

Evocar(te)




De mis necios caprichos estos deseos de mis manos por enredarse en tus cabellos hasta que cada hebra se haya deslizado como seda por mis dedos hambrientos. Recorrerte milímetro a milímetro tu piel de serpiente hasta ser capaz de dibujar sin ningún fallo de mi memoria un mapa perfecto de piel, músculos y huesos. Me perdería en tu olor y lamería la sal de tu cuello, aquel mordido por tantas otras antes que yo. Las otras, las otras..., las otras no me atormentan porque el presente se me desdibuja aun más aprisa que el pasado, y antes de que se me olvide, te pediré que me cantes aquella canción, de la cual nos apropiamos de forma egoísta  para comunicarnos más allá de saludos formales, aunque siempre me ha gustado más lo que dicen mis labios temblando o tus miradas de soslayo. Canta, canta para mí con la voz fatal de una sirena, mientras rasguño tu espalda y dibujo los senderos sanguinolentos que sorteará mi lengua. Y tu corazón oscuro sabe bien que no me detendré hasta envenenarme con tu besos para que, cuando todo termine, solo me quede malgastar la eternidad buscando la manera correcta de evocar(te).

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Experimento no poca vergüenza (o más bien algo de pudor) escribiendo esto aquí, considerando el número alarmante de familiares, amigos y hasta, para mi sorpresa, profesores que conocen esta página y que solo con un click me dejarían más desnuda que el pezón de Janet Jackson hace tantos años. 

  Pero aplicaré la yocracia, y mandaré cualquier protesta a donde se suele enviar de una manera soez todo lo que nos desagrada, y seguiré publicando lo que me de la gana. Para algo está este, mi pequeño espacio virtual, y espejo de mis pensamientos y mis necesidades creativos.

Así que, familiares, amigos, profesores y conocidos, este es mi mundo, esta es mi mente y mis leyes aquí son como la gravedad: o caen o los obligo a caer.

Porque dos meses lejos de ti hacen mucho daño, S.