viernes, 26 de agosto de 2011

Mi Perdida Criatura



Recorriendo un solitario camino, veo tu sombra contraerse en puro dolor y tus estigmas sangrar en medio de la nada. En la desolación, escucho tus gritos arrojados al desierto- eco mental, tortura silente-, y el viento anunciando tormentas de polvo, no los arrastra. Al cabo de pocos kilómetros tu desesperación se convierte en murmullos, corazón. Puede más que la voz la sed de tu garganta, ya el caminar es mecánico, como si otra fuerza, otra alma, otra voluntad empujara los músculos desgarrados, los huesos que crujen a cada paso y la piel ardiente bajo el sol. ¿Qué camino has de recorrer, qué sendero encontrarás en las colinas de arena, qué norte o sur, dónde piensas hallar refugio en este infierno de polvo infinito?
Y a pesar del calor abrasador que te recorre como fuego, del final sin final de tu camino, de todo el sufrimiento…prefieres la infinidad de las arenas. ¿Por qué, mi perdida criatura? Porque, si miras hacia adentro, sentirás frío. Te congelarías en las mismas llamas del Averno por lo gélido que es tu corazón.


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Este relato, originalmente sin nombre, consiguió uno gracias a Labyrinth de Oomph!.

¿Qué les parecería si mi heterónimo, Mister Katcandy, de vez en cuando escribiera una entrada en el blog? Sería interesante tener a un gato tuerto y rosado adicto a los dulces haciendo parrafadas sobre su vida en nuestro mundo.

Besos a todos.