sábado, 25 de septiembre de 2010

Los Besos en la Oscuridad


Los besos en la oscuridad


Lo que tus ojos no ven se hace evidente con el tacto, piel contra piel. Horas robadas a un tiempo mezquino determinan cuanto durará esta travesura antes del amanecer. Silencio en la habitación, sólo latidos de colibrí y los suspiros, marcan el ritmo del juego de seducción. El olor del amante te enloquece, hace tanto tiempo ya que no te sentías tú mismo. Ahora te sientes auténtico, verdadero, todo gracias a la persona que mordisquea juguetonamente tu cuello. Las luces de los edificios se vuelven estrellas, el placer convierte el cielo negro en un arco iris. Relámpagos recorren a toda velocidad tu cuerpo, el estremecimiento llega hasta tu alma. Están tan cerca que sienten que siempre fueron uno, que nunca existieron como dos seres separados. No intentaron buscarse, ni siquiera lo imaginaban, pero ahora que se encontraron no estás dispuesto a dejar ir este amor. Das un último beso en la oscuridad antes de que se agoten los últimos minutos de noche y los rayos de sol los sorprendan juntos. Juntos, en un idilio imposible a la luz del día, y sin que la magia de la noche les cubra los ojos para no darse cuenta de que están lastimando a alguien con su aventura prohibida. No resuelves nada dejando el anillo en el bolsillo, mientras finges que no hay nadie esperándote.