sábado, 15 de mayo de 2010

Anna, te acompaño en tus tristezas.


Mi hermana Bookadict acaba de llegar de México y me trajo un bolso de Andy Warhol, cuyo arte me gusta; unos marcalibros muy lindos entre ellos uno de la Mecánica del Corazón y un libro llamado El Fenómeno Crepúsculo - cuya reseña haré cuando pueda en el blog de literatura-, que me subieron bastante el ánimo después de leer el Diario de Anna Frank...

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Esa es mi más sincera opinión sobre el libro. No puedo creer que pasé tanto tiempo, tantas páginas, llorando, riendo y reflexionando con Anna Frank para que todo termine así, y menos aún cuando sus últimas palabras en ese testimonio escrito fueran tan llenas de esperanza. Me siento como si me hubieran dado literalmente un patada en el estómago, y no veo la ahora de maldecir al Führer como ya he hecho en tantas ocasiones sin más resultados que un alivio por llevarle mis más adorables halagos hasta el infierno.

Enserio, hay que enviarle a Dios una carta con todos los nombres de las personas que tienen terminantemente prohibido reencarnar. Y otra con las personas que hay que revivir para hacer de éste un mundo mejor.

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¡Tendré ahora pesadillas con cámaras de gas! Al menos no estoy llorando como cuando vi El Niño con el Pijama de Rayas. Ahí sí me sentí miserable, pero bueno, "al menos todo eso acabó en 1945"... y luego recuerdo todas las guerras, violaciones y matanzas que se están llevando acabo en los momentos que escribo ésto ; y no puedo evitar ser Mafalda abrazando al globo terráqueo y consolándolo por estar enfermo.

¿Existe una mejor forma de decir lo mal que va todo?