miércoles, 16 de noviembre de 2016

Marionette



Siluetas danzan contra la pared
toman el aire y lo tornan color
donde habitan difusos matices 
de un clima grisáceo, 
llenan con el arcoiris de sus pasos 
un verso que nacido de la tinta negra, 
al trazarlo pintó el río carmesí de mi yugular.

Podría enseñarte mis heridas; su poema,  nuestras estrofas,
mas las siluetas ahora detienen su bailar.
Al retornar la quietud, 
 se ve la calma que en ellas anida
y la mímica sombra de sus andares

A contra luz, no son distintas a
los huesos de astilla y la carne de trapo
de los que me enorgullezco cuando
al contemplar la faz del Gran Titiritero,
pueda amputarme la vida
que tejen sus hilos,
vengándome de sus caprichosos malabares
y ser 
madera putrefacta, ojos de botón,
miembros baldíos de utilidad o
significado a los del
Poeta.

Él me contempla con incredulidad,
un deje de sorna,
preguntándose
qué será de mí, a dónde iré sin la delicada,
la hábil
guía de sus dedos.

Lástima, qué lástima que
en mi desmayo de títere no se desmayen también
los hilos que cierran mi boca.

Y ya inmóvil y deshecha, pueda gritarle  que
al mi alma soltar sus amarres, poco queda de mí
en aquella mueca infantil.

"Marioneta..."


martes, 17 de mayo de 2016

Enty.




Eras justamente lo que no venía buscando y me negaba a admitir que nuestro encuentro era fortuito. Entre cientos de personas que vagaban con el corazón yermo, la mirada de hastío, en fin; cada marca del paso aburrido de los días, que tú y yo nos encontráramos a solas en aquel lugar, no era cuestión de tiempo. Son anécdotas desastrosas que dejan una huella más honda de la que desearía, pero que nacen de un evento anodino, como dos extranjeros perdidos en los pensamientos que se derretían entre las ruinas de tantos imperios. 

 Teníamos poco más que una lengua extranjera, la primera de todas para ambos, en común. Y después la soledad, una sombra larga que se colaba por la conversación y anidaba en la desesperación de un beso abrasante. En cuanto a esos besos, eran llamaradas de un deseo de alguien más, alguien lejano; que entre ráfagas de risas y pestañeos lascivos, podía entreverse en una tristeza profunda a la hora de responder a ciertas cosas, con medias verdades y omisiones, todo hay que decirlo, sin embargo, ahí estaba ese alguien. 

 Ella, quién sea para ti, con nombre sinuoso para mí. 

 Esa aparición, desvelo, fantasía que se deshacía cuando abría los ojos y te encontraba a ti, en lugar de al cálido recuerdo que abrazo en mi interior. A este tormento que me consume cada vez menos, lo olvidaba por momentos sólo cuando me hacías todas aquellas cosas que deseaba y no podía hacer con nadie más porque tú, sí tú a quien no quise, eras lo que necesitaba para borrarme las ansias. Y paradójicamente, mi delirio cobraba intensidad con más fuerza cuando me detenía a pensar qué diferente tu anatomía a aquel paisaje que solía recorrer con mis manos y mi imaginación cuando navegaba por sus curvas, por los ojos almendrados y una sonrisa que sí amé, si es que mi amor era lo que poseía ese alguien.

 En cuanto a ti, a lo que hacíamos, quedaba una mancha que se lavaba o una dentellada que hacía estallar la sangre y luego se desvanecía entre violetas y rosas, al igual que tu aroma era incapaz de perdurar en mi memoria más de lo que se adhería a mí piel. Al finalizar aquello que no tenía nombre, cuando podíamos permitirnos marcharnos con horas vacuas por delante, sabía que cada vez el gozo sería más breve y la expiación, interminable.




lunes, 22 de febrero de 2016

¿Qué hay de las relaciones a distancia?


        La tecnología ha hecho posible que las relaciones a distancia sean mucho más comunes que antes, o tal vez más fáciles (no hay que olvidar esas épocas románticas en las que enviar cartas que tardaban meses en llegar era el pan de cada día). Ahora parece que son más propensas a que sucedan, gracias a las maravillas de Internet.

         Pero ahora bien, ¿qué define a una relación a distancia? Simplemente es estar lejos. La cuestión viene en que la lejanía se presenta en muchas maneras, por lo que hay muchas maneras de estar lejos. Podemos empezar con la clásica jode-parejas: la que implica estar pegado todo el día a una pantalla, compartiendo con la pareja... mientras está al lado. La lejanía emocional se evidencia y hace que la distancia se afirme entre ambas personas. Esa es un tipo de relación a distancia de las que pueden ser conflictivas en más de un sentido.

          El segundo tipo de relación a distancia es el que implica es compartir con una pantalla de por medio... cuando la otra persona está lejos físicamente. En estos casos se hallan muchas veces las dificultades materiales que pueden haber por la misma distancia: una fecha indefinida para un encuentro físico o el desespero por una caricia más que virtual. En este caso, hay que ver cómo y quiénes conforman la pareja, es decir, si se conocen cara a cara antes de conformar un compromiso tan grande como lo es una relación seria de pareja, o si hay planes de un reencuentro futuro en el caso de que la pareja haya sido separada por motivos posteriores a la unión. Tal vez haya quiénes crean conveniente que la relación se mantenga detrás de la pantalla y por ello no es menos meritorio en la seriedad. Todo converge en el acuerdo de las partes.

     Aparte de eso, es complicado mantener un equilibrio en los aspectos emocional y temporal. Ninguno es menos importante que otro, pero empezaré por hablar de lo temporal. Es vital poder conseguir un acuerdo de ambas partes en la pareja en lo que se refiere a compartir; el estar todo el día mensajeando no es sinónimo de una buena relación ya que hay una dispersión de la realidad material de cada lado de la pantalla, y tampoco podrá mezclarse bien la pareja en todas las actividades (o bien se dejan de hacer otras cosas por tener el celular siempre a la mano). Un horario sano para compartir como una pareja presencial es fundamental también en una relación a distancia, aunque puede ser más confusa la línea a determinar.

       En el ámbito emocional, hay mucho de qué hablar, pero seré breve. El primer paso es decidir qué hacer con el rumbo de la relación: ¿es menos seria por ser a distancia?, ¿habrá cabida para otras personas?, ¿la confianza dónde queda? Esas son algunas de las preguntas a contestar y de las que se debe meditar a  profundidad, pues cada pareja es distinta y cada una tendrá sus lineamientos para que funcione.

    Lo último y lo más importante para mí, es el aspecto de la comunicación. Hablar mucho no es sinónimo de comunicarse, y eso sucede tanto en persona como a través de la pantalla. En una relación a distancia pueden presentarse problemas de comunicación por la falta de otras señas que no sean las palabras. En lo personal, considero importante el uso de los emoticones o stickers para poder apoyar las palabras y darles emociones que una expresión o una sonrisa no pueden dar: no es igual mandar un "Hola" a un "Hola :)", claro está.

     Las actividades para hacer a la hora de compartir tiempo en pareja son indispensables y puede que a veces difíciles de conseguir. Pueden ser una película, juegos online tanto casuales como gamers, redes sociales, foros, blogs, diarios online, aplicaciones, etc. Lo ideal es poder interactuar como pareja a lo largo de la relación, pero de maneras distintas. ¡La imaginación aquí es más importante de lo que se cree! Una buena idea son las aplicaciones para parejas, que se pueden tener en los smartphones. Allí habrán retos, ideas, juegos y demás para compartir.

         Y con respecto al sexo, bueno, hay muchas maneras con la tecnología de a hoy. Cada quién se las ingeniará en ese aspecto. Pero si hay algo muy importante para tener en cuenta y sin fallo a la hora de tener sexo: ¡nombrar las partes del cuerpo! Ya aquí no es un "tócame aquí", mientras se lleva una mano o una lengua a al sitio. Es impresciendible poder decir las cosas sin vergüenza o no se podrá hacer nada -o quedar como mala cama-.

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     EDITORIAL: Primer y quizás último artículo de Sofía K.V para este rincón del mundo, puesto que continuará en el equipo en calidad de redactora. Ella es blogger profesional en AndroConsejos, escritora amateur, geek de vocación y adorable por naturaleza.  Sus artículos son buenos, su amistad es mejor todavía.

Imagen por: Sara Herranz .